PROGRAMA DE LÍNEA || FLACSO, Sede Académica México

La Yave: una reconstrucción de la experiencia sefaradí.

Por Omar A. Villeda Villafaña.

Reseña de la conferencia “El acto cultural de traducir: de la experiencia a la hilacion” dictada por la Dra. Marquesa Macadar, en FLACSO, el día 8 de agosto de 2012.

Que el verso sea como una llave que abra mil puertas. Una hoja cae; algo pasa volando; cuanto miren los ojos creado sea, y el alma del oyente quede temblando. Inventa mundos nuevos y cuida tu palabra; el adjetivo, cuando no da vida, mata.                                                 Vicente Huidobro.

El miércoles 8 de agosto recibimos la visita de la Dra. Marquesa Macadar, quien nos presentó dentro de la conversación uno de sus artículos recientes, presentado en un simposio sobre itinerancias y en otro sobre sefaradismo, acerca de la Yave[1] Sefaradí y la articulación de una memoria en torno a ella, llamado Ideando la Yave: vivencia, expresión, sentimiento.

Este texto versa sobre el trabajo del armado de una historia coherente a partir de un elemento común a un grupo, una forma de estudiar la diáspora sefaradí y su forma de actualización en cada narración y expresión en cada género diferente; y por tanto, una realización –performance– sobre la Yave.

Con este trabajo la Dra. Macadar aborda uno de los elementos no profundizados, en un inicio, en su tesis doctoral, y que sin embargo, atiende ahora en este documento. Como miembro de la comunidad sefaradí, nos involucra en el proceso de deconstrucción de su propia experiencia para volverla un texto.

Seguidora de Richard Bauman y, motivada por él, para que con su asesoría, desarrollará parte del trabajo que nos presenta. Resalta el paso de estudiar al Uruguay postdictadura hacia tratar el tema de su experiencia sefaradí, de sus dificultades iniciales para codificar su pertenencia a esta comunidad al estudiar la memoria y lo familiar, para atender a como esas memorias se van mediando a través de la experiencia de la otredad.

Presenta su texto que relaciona la Yave sefaradí –que de acuerdo a los descendientes de sefaradíes hacen referencia a la llave que conservan de sus casas en España– con la construcción de una historia en la que siempre aparece la figura de la Yave –de más de quinientos años– pero nunca es observada en su trabajo de campo. Tal enunciación de la Yave genera una red de significados, pues cada nuevo contexto donde se presenta lo reactualiza.

La Yave como enunciación cumple la función realizativa del referente objeto, efecto potenciado por la función de contacto y de mantenimiento de vínculo emotivo. Estudia este objeto-signo en dimensiones amplias y en géneros diversos, a través de su emergencia en diferentes planos y contextos, más allá de lo familiar, en el acto comunicativo de la Yave resalta lo amplio de la experiencia, que va desde recuerdos, sugerencias, expresiones artísticas, discursos comunitarios, su articulación en obras de arte, discursos autorizados y herramientas como el poema de Borges “la llave en salónica”, la página web de un museo sefaradí, una cantiga del XIX, pinturas de llaves, conferencias del congreso sefaradí en 2002, discurso comunitario oficial o autorizado, el álbum de música the key sephardic music, etc., – por mencionar algunos– desafiaba excavar su enigma y su historia en su significado, así persigue la famosa Yave, entendiendo que ésta se resignifica según la circunstancia y género, es decir, su marco ordenador de experiencia y con distintos horizontes según el discurso o género en que aparece enunciada

Así, con este recorrido busca sistematizar y explorar los lugares donde la Yave-signo aparece, tomada como la puerta para hablar de los 500 años de historia de los que abandonaron su casa. De tal manera que la comprensión de como los colectivos hacen esta construcción de su historia y de su identidad, anclado a un signo desplegado en el arte verbal a través de una dimensión estética y, por tanto, un impacto. Dentro de su función poética y formando una identidad como cronotopo, es decir, disolviéndose en el tiempo y el espacio, pasando de una identidad individual a una colectiva.

La tesis que la ponente señala que se fue madurando en los trabajos sobre la Yave, es que la identidad parece ser una forma de tener la necesidad de seguir así contando cierta historia. Su respuesta es que esta Yave abre la puerta a un sinnúmero de preguntas que interrogan a la Historia, es una grieta que se abre en lo homogéneo de los relatos.

Macadar nos coloca desde su antropología en una forma de escribir la historia de una comunidad dispersa, a través del signo-objeto en el cual despliegan su identidad, la generan y la transforman. A partir de una Yave que, al igual que sus dueños también se dispersa, ahora en expresiones y campos culturales, los cuales a la vez relatan y muestran un hilo invisible que reúne la identidad compartida y sus representaciones que de esta se generan.

Asimismo se cuestiona lo homogéneo de occidente a través de lo diásporo de la distinción de español, musulmán y sefaradí, con sus paradojas. Su interés por la pertenencia a identidades comunes la lleva a señalar que ésta no estaría marcada por el nacimiento, ni la religión, ni ninguna institución, sino una red intangible de afectos y memorias, un pasado-presente, un devenir posible, un lugar de bienestar.

Por tanto propone que ante la sugerencia de perdida de identidades como el safaradismo, la experiencia de pertenencia y ser, se plantea a las comunidades como espacios donde se vinculan sentidos a partir de estructuras de sentimiento que están más allá de naciones, religiones o colectivos estancos, como espacios que liberan y no que limitan, y donde las personas comparten una forma de contar, hilar y vivenciar en sintonía en un espacio común propio.

La Yave abre la posibilidad de contar una historia o de reconstruir una historia que no es Historia, ante la idea de la muerte del sefaradismo. Lo que se recuperan son las orientaciones de muchas personas dentro de la historia.


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