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Reseña del seminario Fronteras de la sociología cultural: hacia una agenda latinoamericana de investigación.

En Reseña el día 27/06/2015 a las 9:00 AM

Reseña del seminario Fronteras de la sociología cultural: hacia una agenda latinoamericana de investigación.

Por Gemma Puig Latorre.

En el seminario taller se condensó en dos días en los cuáles se llevaron a cabo seis sesiones sobre aquellos límites, vacíos y fronteras de la sociología cultural. En Estados Unidos, Europa, Australia y Asía hay nodos de la escuela de sociología cultural. A partir de este seminario se quiso valorar la posibilidad de crear un nodo en América Latina pero no como una repetición o reproducción sino con una mirada específica que puede aportar y cómo se relaciona con las fronteras que guiaron el seminario. La ubicación en las fronteras responde a la intención de contribuir al cambio en el paradigma. A continuación se exponen algunos aspectos relevantes que orientaron las discusiones.

Uno de los temas a destacar fue las reflexiones entorno los códigos culturales a partir de la propuesta de Alexander. En la sociología cultural el concepto de cultura es central y tiene autonomía relativa. De modo que los códigos culturales dan sentido a la acción y tienen una composición binaria; por ejemplo civil/incivil. A la vez esta define las esferas y las lógicas que hay en ellas. Ante esta propuesta surgieron preguntas sobre ¿si pensamos de manera dicotómica? ¿Cómo se establece lo legítimo?

Más allá de considerar que la propuesta surge en un contexto particular (años 80, UCLA) dónde la sociología tenía que demostrar su cientificidad ante otras disciplinas. Se llevaron a cabo varias aportaciones al respecto. Por un lado la posibilidad de pensar en un continuum y por otro, pensar en binarios como planteamiento que la autonomía de la cultura no está libre de conflicto. De modo que más que las personas pensemos o no en binarios las narrativas quieren imponer códigos binarios para catalogar a los demás como opuestos, ya que, no hay una autoridad que decidan qué es bueno y malo y esto se determina por la lucha, hay una intención de construir al otro como enemigo. Pensar en binarios es pensar que no llena estabilidad, las estructuras sociales tienen referentes normativos y estos son culturales. De esta manera estamos constantemente discutiendo cuál es el código válido.

Todas las aportaciones condujeron a cuestiones sobre la metodología: ¿cómo elegir la fuente? ¿cómo amarrar a los códigos? ¿cómo se articula la sociología cultural y el análisis del discurso?¿ qué observar los enunciados o las acciones? Se reconoce los sesgos del análisis cultural en el momento de seleccionar las fuentes, desde un punto de vista cuantitativo y con sus criterios de rigor, se señala el propio análisis como subjetivo. En este sentido, se debatió sobre las posibilidades del big data como uno de las vetas de análisis y aportación al paradigma.

Otro aspecto sobre el que se discutió fue entorno la posibilidad de predecir la autenticidad de un performance. Alexander propone que los elementos del performance están fusionados y a diferencia del ritual permite creatividad y originalidad. La importancia del performance es si se percibe auténtico o no y ello no depende únicamente de la puesta en escena del actor sino también de cómo la audiencia lee la situación. De modo que predecir la autenticidad no puede ser fácil en cuanto los performances son contingentes. Las discusiones giraron entorno a la indeterminabilidad de la sociología cultural y la propuesta de reducir la incertidumbre en lugar de querer eliminarla o centrarse en el éxito y no en la autenticidad que perciben las audiencias.

El último aspecto a destacar es la consideración de una esfera civil más performativa. Alexander apunta a una construcción de una esfera de solidaridad, la cuál es autónoma pero está conectada a otras esferas de la sociedad. En tanto que la sociedad civil gana autonomía con otras esferas se vuelva más universal, sin embargo en la estructura binaria de la sociedad civil este universalismo nunca se ha alcanzado. La autonomía de la sociedad civil está constantemente comprometida y consistentemente reducida.

Ubicar la sociedad civil en la realidad es reconocer que se reduce la libre e igual participación, ya sea, por raza, lengua, género, y aquellos que no posen las cualidades no pueden formar parte de la sociedad civil. La inclusión de criterios particularistas es incivil. Entonces pensar en civil-incivil es una contradicción. Además, las sociedades civiles idealizadas como un espacio universal y abstracto pero las sociedades existen en un territorio particular, y el territorio ya señala una división y con ello una exclusión y permite articular el discurso binario

También es necesario entender las sedimentaciones históricas de la sociedad civil. La idea utópica de civilidad sugiere una realidad atemporal donde la gente siempre ha sido civil o en un futuro lo será. La sociedad civil ha sido fundada por personas concretas y en regímenes políticos que varían de civil a no civil. La temporalidad ha sido esencializada, se ha convertido en un hecho de origen y no es vista como una construcción histórica y se crean órdenes temporales de civilidad. Esto genera discriminaciones, rechazos, temores hacia los que llegan después de este grupo original o de los herederos de este grupo.

Si la solidaridad y el universalismo tienen el potencial para formar cultura e instituciones en una dimensión del sistema social la expansión de su potencial es desafiado y en algunos casos bloqueados por esferas que tienen funciones radicalmente diferentes y que operan de acuerdo a objetivos contradictorios. Economía, política, religión. La esfera no civil crea desigualdades específicas que a veces se trasladan o se intentan trasladar a la esfera civil y allí encontramos desigualdades que no forman parte originalmente de esta.

A pesar de estas contradicciones Alexander encuentra la veta de oportunidad, existe la forma para restituir, reparar y ampliar la vida civil y lo encuentra en los movimientos sociales y en lo que éstos implican, su capacidad de incorporación a la comunidad por parte de los excluidos. La cualidad está en que aunque emergen y luchan los movimientos sociales dentro de esferas específicos es la distancia que pueden tomar respecto a esas esferas lo que permite su capacidad de transcendencia. Esto es alcanzar un nivel más allá de la esfera particular que surgen y tematizar o hacer visible el problema no sólo como parte de una esfera particular sino como un problema de carácter social, que implica algo más grande y esto permite una gran posibilidad de restitución o de reparación de estos desigualdades.

Algunas dudas y cuestiones surgen al considerar la esfera pública, la sociedad civil como espacio de lo político. Más allá de subir el volumen de las demandas desde los movimientos sociales es la posibilidad de que otros ciudadanos puedan solidarizar con ortos y a partir de aquí, la pregunta es ¿cómo generar solidaridades generalizadas en sociedades fragmentadas? Los movimientos sociales pueden ser un mecanismo para rendir cuentas de lo cultural a partir de unas condiciones mínimas de congruencia y mediante el criterio de simetría.

Las discusiones, las aportaciones y preguntas quedan abiertas, esta reseña se han apuntado tan sólo algunos de ellos. El seminario sirvió para poner sobre la mesa algunas de las fronteras de la sociología cultural con la finalidad de seguir trabajando en ellos de manera individual. Los participantes incluirán alguna de las temáticas tratadas en sus proyectos de investigación para, en seminarios posteriores, ponerlos en común y seguir las líneas de debate.

 

 


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